Secretaría para el Desarrollo Sustentable de los Pueblos Indígenas - Mochó (mochó o motozintleco)
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Mochó (mochó o motozintleco)

De acuerdo al Censo de Población y Vivienda 2010 (Consulta de Población de 3 años y más, por municipio, según Lengua del Jefe, Jefa o cónyuge), existen 275 hablantes de la lengua mochó, 177 más que los datos arrojados por el II Conteo de Población y Vivienda 2005.

Los miembros de este pueblo se llaman a sí mismos mochós o motozintlecos, como también los denominan regionalmente los lingüistas, aunque a los nativos de la ciudad de Motozintla de Mendoza, en el estado de Chiapas, también se les conoce con el nombre de motozintlecos. Por lo tanto, se les da la denominación de mochó a los hablantes de esa lengua indígena de la familia mayense.

El vocablo mochó significa "no hay", y se dice que al llegar los españoles a esta región preguntaban a los antiguos habitantes por el nombre del lugar y lo único que éstos respondían era mochó, mochó.

Los mochós se asientan actualmente en los barrios aledaños a la cabecera municipal de Motozintla de Mendoza, en la Sierra Madre de Chiapas. El municipio de Motozintla se ubica al suroeste del estado, a una altitud de 1300 msnm; limita al este con Guatemala. Algunos de los hablantes de mochó que habitan en otras comunidades se localizan en Belisario Domínguez y Tuzantán; estos últimos son considerados como hablantes de tuzanteco, que para los especialistas es una variante dialectal del mochó.

En la actualidad, los mochó son un grupo urbano que se asienta en los barrios periféricos de Motozintla de Mendoza: el barrio de Campana, Canoas, Chelajú Grande, Chelajú Chico, Guadalupe y San Lucas.

La lengua mochó o motozintleco, se clasifica dentro del tronco lingüístico maya. La mayoría de los especialistas en lenguas mayenses consideran que el motozintleco es una lengua derivada del tronco kanjobalano. Al establecer una subdivisión de la familia de lenguas mayas, estos especialistas presentan al motozintleco como una lengua proveniente del jacalteco y asociado al ixil y al aguacateco.

En la región donde habitan los mochós, también se encuentra el grupo mam y el cakchiquel. Las lenguas mam y cakchiquel pertenecen al tronco lingüístico maya y la primera es la lengua predominante en esta región.

La aceptación de los servicios de salud depende de la enfermedad, ya que entre los mochós se distinguen dos tipos de enfermedades: las que necesitan de medicina alópata y las que pueden curarse por medio de un qamam (sacerdote o curandero), quien "pulsea" al enfermo con la finalidad de "medir" su energía vital. El mal de ojo y las enfermedades derivadas de la envidia sólo podrían ser curadas por los médicos tradicionales.

Antiguamente, los mochós construían sus viviendas con paredes de tajamanil (madera de pino) y el techo lo fabricaban con este material o con hojas de palma. En la actualidad, la vivienda se construye con paredes de adobe, techos de lámina de zinc y piso de cemento. Cada casa cuenta generalmente con dos cuartos.

Los mochós dependen fundamentalmente de la agricultura, que constituye la actividad principal del grupo familiar. Sin embargo, el trabajo en las fincas cafetaleras del Soconusco y la venta de copal son los medios fundamentales del ingreso económico regional.

Los mochós tenían autoridades tradicionales, que eran quienes se comunicaban con los antiguos, que guiaban el destino de la comunidad a través de esos hombres que poseían dones especiales.

Entre los cargos importantes de la organización social, se encuentra lo que en lengua indígena se denomina qamam, que en español significa defensor, y los t'aso:m (brujos).

En la actualidad, se puede constatar un desplazamiento de los cargos atribuidos a ciertos personajes: los consejeros (q'ocoman), cuyo papel tradicional era el de enseñar con autoridad, son considerados actualmente como "consejeros particulares", cuya función no es imponer, sino sugerir conductas.

Socialmente, un hombre se considera adulto y miembro útil a la comunidad cuando demuestra que sabe cultivar la milpa y que puede mantener una familia. Por su parte, la mujer que cumple con sus obligaciones es aquella que ayuda a su marido a cultivar y sabe cómo hacer las tortillas y los tamales, sólo así es considerada como una buena esposa.

Como parte de su integración a la vida nacional, han tenido que organizarse como indígenas en un consejo supremo, como ejidatarios y comuneros en un comisariado ejidal y un consejo de bienes comunales; como productores sujetos de crédito se les solicita la formación de una organización o de cooperativas, sociedades de producción rural, etcétera.

Entre los mochós existe una clasificación binaria a partir de la cual identifican a su mundo, su vida cotidiana, sus divinidades. A las divinidades las diferencian en aquellas que los protegen de las que son maléficas; a los hombres, en hombres especiales y hombres comunes; a las palabras, "en palabras frescas" y "palabras calientes". En la concepción mochó, las divinidades tradicionales juegan un papel importante. Para ellos existe un donador (Dios) superior a la divinidad católica. La relación que se da entre las divinidades tradicionales y los hombres parte de un sistema de reciprocidad, el cual, bajo un acuerdo inicial, es necesario respetar por ambas partes (hombre-divinidad; divinidad-hombre). El incumplimiento por alguna de las partes convierte a los aliados en antagonistas.

En las cumbres de las montañas más altas se sitúan las divinidades, como son: santo Rayito ('Ahwafo:m), santo Nubarrón (Musan), santo Viento (Ka:h'q'), divinidades donadoras de los "buenos aires" que protegen a los hombres y dan agua para los cultivos. En los cerros bajos existen las divinidades calificadas como negativas, porque mantienen relaciones con el inframundo: el "sombrerón" ('Ahwalo:m'ila1), el "cadejo" (Et winaq) y la "llorona" (O'hin). La función que se les atribuye es la de provocar "los malos aires", que afectan negativamente y producen las enfermedades y toda clase de calamidades.

Por otro lado, dentro de su mundo, el maíz cumple un papel de vital importancia. Por su origen divino, el maíz posee un papel de emisario privilegiado del mensaje de los dioses. Se dice que antes de la siembra se requería de nueve días de abstinencia sexual; la semilla debía ser tocada por aquellos que estaban "limpios", pues en caso contrario el espíritu del maíz alojado en cada familia se alejaría.

En la actualidad la población mochó tiende a congregarse dentro de la religión católica, adaptando a la celebración del santo patrono del pueblo algunos elementos tradicionales, como son el copal, que es un elemento simbólico y necesario para pedir y poder llegar a los dioses. La celebración más significativa de los mochós es la del 4 de octubre, día de San Francisco, santo patrón del pueblo. La conmemoración del santo patrono dura tres días, pero los preparativos llevan mucho más tiempo. Las personas que intervienen en los preparativos de la fiesta poseen cargos específicos, algunos de carácter vitalicio, pues la única posibilidad de delegar un cargo vitalicio es por "sentirse demasiado viejo". La participación de la mujer en la celebración es significativa, pues su colaboración se hace presente e indispensable.

Fuente:

Cifras: Censo de Población y Vivienda 2010. INEGI Textos: Extracto de las Monografías de los Pueblos Indígenas. Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

Actualizado al:

02 de September del 2014